Sólo quiero no verte triste o enfadad@

DSC_0155Sólo no quiero verte triste o enfadad@

Múltiples parejas acuden a consulta por problemas de comunicación y discusiones reiteradas. Esto hace que se genere un ambiente de tensión y crispación en el que ambos miembros de la pareja entran en un círculo vicioso negativo que les lleva a mostrarse negativo hacia el otro y ha interpretar todo desde dicha perspectiva.

Después de llevar a cabo sesiones de intervención para la mejora de la comunicación y cambio del foco atencional de la relación aparece en consulta, por un lado u otro de los miembros de la pareja, el comentario “Sólo quiero no verle triste ni enfadad@”.

Las discusiones continuas favorecen un ambiente de crispación que se retroalimenta, esto en muchas ocasiones se transforma en un gesto o rutina que a pesar de que las discusiones disminuyan se mantiene.

Una de las estrategias más importantes a llevar a cabo es seguir hacia adelante y dejar el rencor. La comunicación gestual es muchas veces pasada por alto a pesar de ser la más importante y la que exprese los sentimientos del que emite el mensaje. Es muy importante que si se ha decidido cambiar se haga de dentro hacia afuera. Para que un problema de comunicación y discusiones mejore es que la comunicación no verbal sea la adecuada, cambiar los gestos es imprescindible para que el problema de pareja mejore.

Belén Pozo

Psicóloga

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Cómo cuidar a tu pareja

DSC_1005Cómo cuidar a tu pareja

En el día a día y después de los años las parejas se van deteriorando. Al principio de la relación todo son elogios hacia el otro y se busca agradarle y hacer cosas que le gustan. Pero con la pérdida de la pasión y la rutina, estos detalles y momentos dejan de producirse.

¿Qué ocurre cuando esto pasa?

En ese momento compartes la vida con una pareja con la que tienes confianza, complicidad y cariño, pero algún que otro día ni siquiera os dais un abrazo, un beso u os decís un te quiero. Como consecuencia la relación se enfría y pierde chispa, convirtiéndose en una relación de compañeros de piso que comparten responsabilidades.

¿Qué podemos hacer para que mejore?

  • Mandarle un wasup diciéndole que le quieres
  • Comprarle su postre favorito
  • Reservar en el calendario un fin de semana romántico sorpresa
  • Decirle todas las noches que le quieres
  • Darle un masaje por la noche juntos en el sofá
  • Hacerle compañía en la cocina mientras hace la cena y tomar juntos una copita de vino
  • Dedicar todos los días 15 minutos para hablar de proyectos juntos
  • Compartir un hobbie
  • Hacer juntos un album de fotos de vuestra relación

Belén Pozo

Psicóloga

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Cómo mejorar la comunicación en la pareja

Cómo mejorar la comunicación en la pareja

En cuanto al bienestar y la felicidad dentro de la propia pareja, uno de los factores más relevantes en este sentido es la adecuada comunicación.

Mediante la comunicación podemos transmitir ideas, valores, normas, creencias… tanto dentro del núcleo familiar como de generación en generación; además, el lenguaje que empleamos en el día a día, es una de las herramientas que nos ayuda a conocer cómo se sienten los demás y qué necesitan, explicar determinadas cuestiones, etc. e igualmente, expresarnos nosotros mismos.

Como resultado de una comunicación inadecuada dentro de la pareja, ésta entra dentro de un círculo vicioso con una discusión tras otra, lo cual daña a ambos miembros:

 

Intento de comunicación–> discusión –> malestar –> dificultad para establecer un nuevo diálogo

Buscar un momento adecuado para dialogar, cualquiera no es válido; incluso acordar un momento determinado al día. Puede ayudar también el preguntar “¿podemos hablar un momento?”, “¿tienes un momento para que hablemos?”Para llegar a un punto en el que se de una buena comunicación entre todos los miembros, deben propiciarse algunas condiciones básicas, entre ellas:

  • Es importante tener en cuenta que en el momento que elijamos mantener una conversación, debemos estar tranquilos y no alterados, para lo cual si es necesario, se esperará un tiempo.
  • Expresar lo que sentimos, más que decir lo que nos ha hecho el otro, por ejemplo, “cuando sucedió esto me sentí triste, enfadado, nervioso, etc.” en lugar de “me hiciste esto y me enfadé”.

   Si se habla desde lo que nos ha hecho el otro, se corre el riesgo de caer en los      reproches y en una comunicación agresiva o invasiva para el otro.

  • Hacer un pequeño esquema o guión de lo que se quiere decir puede ser de utilidad, sobre todo al principio, para no desviarse del tema y decir todo aquello que se tenía pensado, tal y como se tenía pensado.
  • Escuchar al otro, adoptando una postura que transmita interés y buena disposición por nuestra parte, mirando a los ojos, asintiendo con la cabeza…
  • Resulta también útil establecer turnos de palabra para hablar, de este modo se evitan las interrupciones y que algún miembro no pueda intervenir y mostrar sus sentimientos

Aida Mañero

Psicóloga

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Consejos útiles para iniciar con éxito una terapia de pareja

Consejos útiles para iniciar con éxito una terapia de pareja

Muchas son las parejas que en la actualidad se plantean la posibilidad de acudir a una terapia de pareja ante los posibles problemas que presenten para, con la ayuda de un profesional, poder solucionar los mismos de forma sana, adaptativa y funcional.

Ante tal planteamiento y el inicio de la terapia, se considera un factor fundamental y clave para el éxito la actitud con la que ambos miembros de la pareja inicien esta nueva etapa de cambio y de mejora de su relación.

Para ello, algunos consejos que favorecerán notablemente la evolución y pronóstico del proceso terapéutico son, entre otros, los que se enumeran a continuación:

  • Presentarse con una actitud de escucha que favorezca una buena comunicación y un adecuado intercambio de información, sensaciones y sentimientos.
  • Presentarse con una actitud abierta y dirigida al cambio, en la que la atención se centre en el presente y en el futuro dejando atrás reproches y acusaciones del pasado.
  • Lograr reconocer y asumir los propios errores, para favorecer un aprendizaje que propicie la aparición de funcionamientos diferentes a los hasta ahora llevados a cabo, propios y de la diada como sistema en sí.
  • Evitar depositar toda la responsabilidad de la situación actual en el otro miembro de la pareja y, por tanto, el objetivo de que la terapia se convierta únicamente en “un proceso de cambio de lo que no me gusta del otro”.
  • Iniciar la terapia cuando se observen los primeros síntomas de malestar en la relación, hecho que permitirá que ambos miembros de la pareja no se encuentren tan cansados y desgastados para iniciar el proceso terapéutico.

Aida Mañero

Psicóloga

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Amor romántico, como expresión universal

Amor romántico, como expresión universal

Son muchas las canciones, los poemas, las óperas, obras de teatro e historias, mitos o leyendas que a lo largo de los años han llegado a nuestros oídos en torno al amor romántico. Los antropólogos han realizado estudios en diferentes culturas, y en el 90% de ellas, se han encontrado vestigios de amor romántico. El 10% restante, hace referencia a aquellas culturas que no han sido objeto de estudio.

Para comprobar el carácter universal del amor romántico, Helen Fisher, antropóloga y miembro del Centro de Estudios Evolutivos Humanos en el Departamento de Antropología de la Universidad de Rutgers, de Nueva Jersey en Estados Unidos, en colaboración con estudiantes y doctores de dicha Universidad y la de Tokio, elaboran un cuestionario para recoger información en relación a este tipo de amor.

Se introducía el cuestionario de esta manera: «Este cuestionario trata sobre “estar enamorado”, los sentimientos de sentirse encaprichado, apasionado o fuertemente atraído en un sentido romántico por alguien. Si en este momento no está “enamorado” de nadie, pero ha sentido una intensa pasión por alguien en el pasado, responda a las preguntas teniendo a dicha persona en mente».

Se le pide a los participantes, que piensen en la persona hacia la que se sintió apasionadamente atraído y que rodee con un círculo sólo una de las respuestas a cada pregunta. El número de preguntas es de 54 y los participantes han de expresar su grado de acuerdo o desacuerdo con cada una de ellas. Cada pregunta es graduada de 1 a 7 donde 1 significa “muy de acuerdo” y, la puntuación más alta, 7, implica estar “muy en desacuerdo”.

En las últimas páginas del cuestionario se realizan una serie de preguntas de carácter demográfico en relación a la edad, género, ocupación, nivel de estudios, orientación sexual, estado civil, situación laboral y económica, raza y lugar de nacimiento.

Algunas de las preguntas de este cuestionario, quedan reflejadas a continuación:

  • “Se me desboca el corazón cuando oigo la voz de,…, al teléfono”
  • “Cuando estoy enamorado/a me cuesta mucho dormir porque estoy pensando en,…”
  • “Intento tener el mejor aspecto posible para,…”
  • “El corazón se me acelera cuando escucho la voz de,…”
  • “Paso horas imaginando episodios románticos con,…”
  • “La persona de la que estoy enamorado/a es el centro de mi vida”
  • “Ser fiel en el plano sexual es importante cuando estás enamorado/a”
  • “No he decidido enamorarme; simplemente me ha pasado”,…

Helen Fisher realizó este tipo de cuestionario con estas preguntas para poder reflejar las características que están más asociadas al amor romántico.

El número total de participantes en el mismo fue de 437 estadounidenses y 402 japoneses y los resultados a los que llegaron indican, que el género, la edad, la afiliación religiosa, la orientación sexual o el grupo étnico, son variables que prácticamente no marcaban diferencias en las respuestas.

El 87% de las respuestas eran prácticamente las mismas en hombres y mujeres. En cuanto a la edad, el 82% de las preguntas tampoco presentaron diferencia. La raza apenas presentó diferencias en cuanto al amor romántico (82%) y la religión, tampoco fue un factor diferenciador (89%). En las preguntas donde se vieron diferencias más significativas, era debido a que una nacionalidad con respecto a otra, expresaba un grado algo más alto de pasión romántica. Y en las preguntas donde las diferencias eran significativamente claras, se debía a razones culturales más obvias.

Información obtenida de: Fisher, H (2004). Por qué amamos. Naturaleza y química del amor romántico. Santillana ediciones generales, s. l.

Miriam Benavides

Pscóloga

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Te echo de menos, comunicación en pareja

Te echo de menos, comunicación en pareja

Hay muchas formas de comunicarse que no siempre son las convencionales ni las adecuadas. Por lo que hay muchas formas de echarse de menos. Se puede estar juntos todo el día y se puede echar de menos.

Echar de menos podría decirse que es directamente proporcional al amor que se siente por el otro. Si echas de menos, es porque piensas en tu pareja, le quieres y quieres pasar tiempo con él.

Hoy en día se hacen tantas cosas, que a veces, no se es consciente de lo de menos que echas al otro, a tu pareja, puede que sólo sientas un malestar y que no sepas a qué se debe. Simplemente, te sientes mal y discutes con él. Estas irascible y cualquier cosa que hace, te molesta. Esto puede ser una forma de echar de menos al otro, y de hacérselo saber. Lo malo, es que de este modo nunca le suele llegar el mensaje, y probablemente se aleje más de tí, y tú, ¡queriendo que se acerque!

Otras veces, nos sentimos cansados, sin ganas e hacer nada, sin apetito, con facilidad de caer enfermos. Tenemos muchas visitas al médico, buscando alguna dolencia que explique nuestro malestar. Pedimos a nuestra pareja que se fije en nosotros, nos cuide, nos acompañe al médico o le encargamos de que compre la medicina en la farmacia. Otra forma encubierta de expresar que le echamos de menos. Estar enfermo, a la larga hace que el otro se aleje de nosotros. Y entonces, le echamos aún más de menos.

Nuestro cuerpo habla, y expresa de mil maneras, a veces, como sabe o puede, que le ehcamos de menos. Añoramos cuando pasábamos tiempo juntos, paseando de la mano y riendo en una terraza mientras tomamos un café.

y tú ¿le echas de menos?

Elisa Vaca

 

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Vuelta después de las vacaciones

Vuelta después de las vacaciones

Las fiestas cambian las rutinas de toda la familia, el estrés de cómo organizarse con los hijos, dónde cenar, las compras navideñas… pero la normalidad siempre está detrás de la esquina, ¿qué pasa a la vuelta? Es necesario un tiempo de adaptación en el que se suelen dar cambios en la pareja como:

  • Mayor cansancio físico
  • Mayor irascibilidad
  • Aumento de las discusiones
  • Revivir situaciones conflictivas vividas en las navidades
  • Menor paciencia

 ¿Qué podemos hacer?

  • Es muy importante reservar en el día un tiempo para la pareja, hablar juntos de lo que nos gusta de la pareja
  • Dedicar un tiempo para cada uno de los miembros de la pareja de manera individual
  • Hacer actividades físicas
  • Aumentar las actividades agradables en pareja
  • No volver al pasado en lo ocurrido en las navidades y si se hace no quedarse en lo que ocurrió negativamente sino en lo positivo o en posibles cambios a realizar por la pareja en próximas ocasiones
  • Hacer una escapada “romántica” como pareja o una cena especial en la que se revivan momentos en los que ambos han estado juntos o echan de menos y retomarlo de nuevo
  • Plantear un proyecto juntos para el nuevo año el cual se vaya realizando día a día

Belén Pozo

Psicóloga

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Una buena relación con tu pareja

imageUna buena relación con tu pareja

Albert Ellis y Ted Crawford, presentan siete directrices, las cuales contribuyen a tener una buena relación de pareja y poder mejorar la comunicación en la misma. Estas siete reglas no se han de aprender a la vez, hay que ir poco a poco en la consecución de las mismas:

  1. Hay que aceptar a la pareja tal como es, sin intentar cambiarla. Estos autores consideran que si se está manteniendo una relación, no es para arreglar, reformar o perfeccionar a la persona que se tiene al lado y con la que se comparte el día a día; la idea, es encontrarse bien juntos. No hay que culpar a la pareja ni tampoco hay que hacer responsable al otro de nuestros sentimientos. Cada uno ha de responsabilizarse de sus propios sentimientos. Se puede influir en la pareja, pero no hay que exigirle que cambie y, tener en cuenta que, si se puede influir en la pareja, hay que dar libertad para que también puedan influir en nosotros.
  1. Hay que manifestar el aprecio hacia nuestra pareja, de manera frecuente. Las críticas reiteradas hay que evitarlas, lo que se aconseja, es que sean reconocidas de manera habitual, todas aquellas cosas buenas que vemos en nuestra pareja, cosas que hace o cosas que dice y hacerla conocedora de ellas, por pequeñas o nimias que nos puedan parecer. Hay que tener en cuenta todas las cosas que uno realmente valora de su pareja (“encuentre, descubra o, incluso, cree cosas,…”). Hay que ser honrado, la honestidad y la sinceridad son valores que en esta segunda directriz adquieren mucha importancia. 
  1. Hay que comunicarse desde la integridad. Uno, ha de ser honesto respecto a las creencias y a las evidencias, que estén en desacuerdo con sus propios puntos de vista de lo que esté ocurriendo. Hay que tener en cuenta que cada uno de los miembros de la pareja, pude tener diferentes percepciones o puntos de vista de las cosas. Si nuestra pareja tiene razón, hay que saber admitirlo. No hay que castigarse mutuamente y, es conveniente, que ambos sean honrados y que puedan creer en la honestidad del otro.
  1. Hay que compartir y explorar con la pareja las posibles diferencias que se encuentren, de tal manera que esto permita llegar a una resolución y se puedan aceptar los puntos de vista distintos de los dos miembros de la pareja, de tal manera que los dos puedan salir “ganando”. O también, para estar de acuerdo en el desacuerdo que pueda existir. Hay que estar dispuesto a llegar a un arreglo, a una negociación, pero para ello, no hay que hacerle creer a nuestra pareja que estamos de acuerdo, si en realidad, no se está.
  1. Hay que apoyar los objetivos de nuestra pareja. Esto no significa que uno tenga que renunciar a sus propios puntos de vista o a sus deseos o a su propia integridad, pero, hasta donde nuestra honestidad nos lo permita, hay que apoyar a la pareja, aún cuando en ocasiones, se esté en desacuerdo.
  1. Hay que concederle el derecho de equivocarse. Los dos miembros de la pareja pueden equivocarse, pueden cometer errores, y uno ha de aprender de ellos. Eso es algo que hay que respetar, es decir, no solo se va respetar nuestro propio derecho a ser una persona que puede equivocarse, sino también, respetar el derecho de que nuestra pareja, puede “meter la pata” en un momento determinado.
  1. Hay que reconsiderar las necesidades y deseos como objetivos que se pueden alcanzar posteriormente. Ellis y Crawford, dicen que cuando no se consigue lo que se quiere o aquello que se desea, hay que tener en cuenta que no hay por qué conseguirlo si o si, no ha de ser, “¡ahora o nunca!”

Información obtenida de: Ellis, A. & Crawford, T. (2003): Cómo mejorar las relaciones íntimas. Las 7 directrices para mejorar las relaciones y la comunicación. Ediciones Obelisco.

Miriam Benavides

Psicóloga

 

 

 

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Regala tiempo a tu pareja en Navidad

image49-150x150Regala tiempo a tu pareja en Navidad

Entre los motivos de consulta más frecuentes en terapia de pareja se encuentran la falta de comunicación o el distanciamiento entre los miembros, entre otros. Si se profundiza en la causa de tales problemas, es habitual encontrar en la base de ellos la falta de tiempo que acusan ambos componentes de la diada para compartir, construir o crear momentos que a la vez que supongan una fuente de bienestar y satisfacción, fortalezcan la relación.

Dicha falta de tiempo para la pareja, frecuentemente viene motivada por:

  • La centralización del foco de atención en los hijos, lo cual conduce a la existencia únicamente de “padres” y no de “pareja”.
  • El rápido ritmo de vida llevado en el día a día, que hace que no se cuide la pareja de modo continuo y diario olvidándose a menudo de ella.

Así pues, teniendo en cuenta las fechas actuales en las que se dispone de más tiempo o incluso de vacaciones y en las que en ocasiones no se sabe qué regalar, para huir de tópicos quizá sea un buen momento para empezar a cultivar y fomentar la aparición de ese tiempo y regalar al otro miembro momentos que compartir y disfrutar.

Formas posibles de regalar tiempo al otro son, entre otras, las que se proponen a continuación:

  • Reservar un momento al día para ambos.
  • Planear citas semanales.
  • Planear un paseo.
  • Organizar una comida o una cena, en casa o fuera.
  • Realizar un viaje o una escapada corta.
  • Proponer una película.

Aida Mañero

Psicóloga

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