Nueva tertulia a partir de Septiembre: HEART

HEART

¿Te imaginas mejorar la calidad de tu relación de pareja sin ir a terapia con ella? Ahora se puede, te proponemos acudir a nuestras tertulias.
Aprender a ser feliz en pareja. Disfruta cada día de la persona que tienes a tu lado y de lo que te ofrece. Revive la ilusión. Desarrolla habilidades para manejar los conflictos sin generar malestar. La familia política, los hijos, el ocio en pareja, el sexo, el reparto de tareas son temas que abordaremos desde una perspectiva relacional. Recuperar la pareja después de ser padres.

Cada sesión aprenderás algo diferente, cambiaremos tus esquemas cognitivos aprendidos, desaprendiéndolos y aprenderemos otros nuevos más adaptativos que harán ver el día a día de un modo diferente.
Construye y encuaderna tu historia de pareja desde una base más sólida. Todos los Miércoles: 12:00 a 13:00h
Dirigido a: todos aquellos que quieran vivir el día a día con su pareja recuperando la ilusión y disfrutando de cada minuto.

Además aprenderás a bordar o hacer scrapbooking.

Técnica recomendada: scrapbooking (también se puede hacer un cuadro bordado)

Grupos reducidos. Saca un ratito de la semana para tí, saldrás diferente.

Te esperamos….

Reserva ya tu plaza en el 917599084 o por mail en: info@vacaorgaz.com

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Por qué siguen juntos

Muchas veces nos preguntamos por qué hay parejas que siguen juntas cuando lo que prima en ellas, es una relación conflictiva. Una relación donde las discusiones son continuas, donde las peleas, los gritos, las faltas de respeto están presentes día a día y donde el desgaste emocional ocasionado es tal, que llega incluso a afectar a la salud física y mental de los miembros de la misma. ¿Por qué no se separan las parejas entonces? A continuación, se describen algunos de los motivos que pueden estar detrás.

  • Miedo a sentirse solo. “Qué voy a hacer solo el día de mañana”; “Por quién me voy a sentir valorado”; “Quien me va a apoyar y ayudar”. 
  • “Más vale malo conocido,…”.
  • Por el que dirán. Los comentarios de familiares, amigos, o personas conocidas toman mucha importancia para la pareja.
  • El posible cambio en las relaciones de amistad. “Vamos a tener que compartir los amigos”. “No se va a poder hacer actividades en grupo como antes”.
  • Dificultades económicas.
  • Por los hijos. “Aún son pequeños”.
  • “No tengo a donde ir”.
  • Motivos religiosos. 
  • Dificultades con la familia de origen: no hay apoyo, falta de límites, obstaculizan posibles decisiones,…
  • La relación con la familia política, puede cambiar o incluso puede llegar a terminar. El trabajar con familiares políticos, puede traer la pérdida del trabajo.
  • “Me van a etiquetar como el/la malo/mala de la película” 
  • “Si no tengo pareja no voy a ser feliz”. Para ser feliz, para estar tranquilo, para disfrutar del día a día, no necesitamos de una pareja ni de nada que sea externo a nosotros. La capacidad de ser feliz, radica en nosotros mismos; está dentro de nosotros.
  • “Son muchos los años que llevamos invertidos en la relación como para terminar ahora con ella”
  • “Seguro que cambiará”. Se tiene la creencia que con el paso de los años determinados aspectos de la pareja a los cuales nos cuesta adaptarnos, van a cambiar. Nos ponemos una venda en los ojos, en lugar de aceptar la realidad.

Miriam Benavides

Psicóloga

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Una relación sana de pareja

IMG-20150313-WA0000¿Siente que en su relación de pareja, el apoyo es mutuo? ¿Disfruta de tiempo de calidad en pareja sin renunciar al tiempo con amigos y familiares? ¿Considera que hay una buena comunicación? ¿Siente que se le escucha? ¿Hay respeto, confianza, entendimiento? ¿Se sienten a gusto el uno con el otro?

Efectivamente, todas las parejas viven momentos en su relación donde están presentes tanto aspectos positivos como aspectos negativos, pero, si ha contestado afirmativamente a cada una de las preguntas efectuadas, estamos hablando de que ustedes, tienen una relación sana de pareja.

No es algo que se pueda conseguir de un día para otro; requiere de tiempo. Al fin y al cabo, una relación de pareja se ha de cuidar, se ha de mimar y se ha de alimentar todos los días, para poder evitar así caer en el aburrimiento y en la rutina.

 A continuación, se presentan algunas características que han de estar presentes en una relación para que esta sea considerada como sana:

  • Se muestran con naturalidad en su relación, tal y como son, sin verse en la obligación de hacer o decir cosas que no se desean por agradar a la pareja.
  • Disfruta de la compañía de su pareja cuando hace cosas. Si es así, significa que disponen de tiempo de calidad.
  • Cada uno de los miembros de la pareja mantiene su espacio, es decir, se es capaz de compartir tiempo con sus amigos o su familia y se disfruta de aficiones de manera individual.
  • Siente que su pareja le apoya
  • Siente que su pareja le escucha
  • Siente que hay respeto
  • Es capaz de reconocer los errores que ha podido cometer, dejar el orgullo a un lado y decir “lo siento”. Al fin y al cabo, no se es perfecto.
  • Su pareja es como es, y se le acepta con sus defectos y virtudes. No se hace por cambiar al otro.
  • Los criterios de cada uno de ustedes pueden ser diferentes y no por ello se ha de dar mayor valor o importancia a unas opiniones sobre otras. De hecho, se puede expresar como se siente o que opina sin miedo a ser rechazado o sea un motivo de discusión. De esta manera, sus puntos de vistas son tenidos en cuenta y su pareja muestra interés por lo que quiere decir.
  • No se impone los deseos de uno sobre los del otro. Hoy elige uno el plan a realizar y la semana que viene, lo elige el otro.
  • No hay muestras de violencia verbal ni física.
  • Hay confianza
  • Hay honestidad
  • Si no deseo en ese momento mantener relaciones sexuales con mi pareja, tengo libertad para expresarlo sin que ello implique una discusión. Las relaciones son consensuadas, es cosa de dos.
  • Se buscan soluciones a los distintos problemas que se estén dando en la relación, dejando de lado las faltas de respeto, las amenazas, las reacciones desproporcionadas o los chantajes emocionales.

Miriam Benavides

Psicóloga

 

 

 

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La pareja ideal, ¿discute?

Es frecuente encontrar en consulta, parejas que deciden acudir a terapia cuando se dan cuenta de que discuten de forma habitual. Del mismo modo, cuando una pareja lleva un periodo de tratamiento y se van consolidando sus mejorías y cambios, en ocasiones aparece un miedo a volver a discutir o tener opiniones diferentes. Sin embargo ¿discutir o debatir es malo?

Para responder esta cuestión es necesario profundizar en el tema y observar que, en la base de la idea de que discutir en pareja es malo se encuentra otra idea igualmente arraigada en la sociedad la cual dicta que, la pareja ideal está de acuerdo en todo ya que son mitades de una misma naranja en la que la realidad es la misma para ambas partes.

No obstante, es necesario aceptar que algo aparentemente tan aceptado y transmitido generacionalmente no es exactamente cierto y conduce frecuentemente a creencias falsas a raíz de las cuales la pareja no se puede construir de forma sana. En este sentido, es igualmente necesario aceptar que los miembros de una pareja son personas independientes, provenientes de realidades, vivencias y experiencias diferentes, los cuales han de co-construir una nueva realidad propia en la que se pueda aunar aquello que porte cada uno de ellos. Se trata por tanto de, a partir de lo traído por uno y por otro, a partir de la realidad de uno y otro, construir otra conjunta y propia que proporcione identidad a esas personas.

Así pues, desmontando esta falsa creencia sí se puede aceptar que los miembros integrantes de una pareja, debido a sus diferentes  realidades, vivencias y experiencias, puedan tener opiniones distintas las cuales conduzcan en ocasiones a una discusión o debate sin ser esto perjudicial.

Sí es de relevancia destacar que, del mismo modo que desde esta perspectiva,  no es desacertado, es necesario tener en cuenta el cómo se hace, aspecto que sí puede resultar dañino, agresivo o invasivo para el otro si no se lleva a cabo de una forma respetuosa, empática y tranquila.

Con esto, algunos recursos útiles para debatir de forma adecuada son los siguientes:

  • Aceptar que la pareja no es uno mismo y no se tienen por qué compartir siempre todas las mismas ideas.
  • No interpretar como signo de deslealtad o traición el pensamiento diferente o contrario al propio.
  • Si uno no se encuentra con el ánimo adecuado para expresar algo de forma respetuosa y tranquila, mejor dejarlo para otro momento.
  • Antes de decir algo, intentar ponerse en el lugar del otro para tener en cuenta cómo puede sentar y cómo se puede recibir lo que se va a decir a la otra persona.
  • Escuchar y no interrumpir.
  • Si no se tiene claro aquello que se quiera comunicar, escribirlo para tener tiempo de organizar ideas.
  • Ante las primeras señales de alteración por alguna de las dos partes, parar la conversación y continuarla en otro momento más apropiado.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga

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Tiempo de calidad en pareja

¿Hace cuánto tiempo no quedas con tu pareja?, ¿Hace cuánto tiempo no os vais a cenar o a dar una vuelta los dos solos?, ¿Hace cuánto tiempo no pasáis un buen rato juntos en pareja?…

Debido al ritmo de vida que se lleva, cada vez es más habitual caer en la rutina en la que te encargas de que el trabajo vaya bien, los niños vayan bien, la casa vaya bien… pero sin querer se descuida que la pareja también vaya bien… Entre semana se llega a casa muy cansado y se suele dedicar el rato de después de cenar a ver la televisión o a meterse en la cama, y los fines de semana, se suelen hacer planes en familia para disfrutar de los niños a los que habitualmente no se suele ver mucho entre semana. Entonces, ¿Cuándo le dedico tiempo a mi pareja?

Con mi pareja solo comparto las conversaciones sobre los niños, las tareas del hogar, la habitación, las roces de la convivencia… pero, ¿Cuándo comparto mi parte divertida?, ¿Cuándo le dedico un rato agradable solo a mi pareja?, ¿Cuándo tenemos un rato para reírnos, hablar o para cuidarnos el uno al otro? Sin querer, a nuestra pareja sólo le estamos dando nuestra parte negativa, nuestros momentos del día a día rutinarios y eso acaba pasándonos factura.

Es fundamental que las parejas pasen tiempo en pareja, para ellos solos. No es una cuestión de cantidad, sino una cuestión de calidad ya que tu pareja también es otra área de tu vida que necesita ser cuidada dedicándole buenos momentos. A ambos miembros de la pareja les es necesario pasar tiempo con el otro para recordar también aquellas partes del otro que le gustan, que le enamoran, que le hacen que seguir juntos merezca la pena.

¿Vas a intentar sacar huecos para disfrutar con tu pareja o vas a seguir dedicándole tu parte más rutinaria?

Carolina Deleito

Psicóloga

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En qué consiste una terapia de pareja

Cuando las parejas acuden a terapia, normalmente suelen estar un poco perdidas acerca del funcionamiento de las terapias. En muchos casos nunca han acudido a un psicólogo y no suelen saber más que aquello que han visto en las películas.

El primer día, las parejas exponen a los dos psicólogos que están con ellos qué les ha llevado a estar ahí ese día: cuál es el problema, cuándo empezó, qué cosas no le gustan de su pareja y qué han hecho para intentar solucionar su problema. Suele ser una sesión muy dura para ambos miembros ya que se están hablando de cosas muy dolorosas y duras, con muchos sentimientos de por medio, escuchando reproches o incluso insultos de su pareja.

Una vez los psicólogos han escuchado cuál es el problema y la percepción de ambos miembros de la pareja, se reúnen para elaborar una lista de objetivos individuales y comunes necesarios para trabajar y poder resolver el problema.

En la segunda sesión, se comentan los objetivos acordados por los psicólogos para determinar cuáles son los menos difíciles para cada miembro y así empezar a trabajar por ellos. Para trabajar estos objetivos, se suelen hacer las sesiones de manera conjunta, estando ambos miembros de la pareja con los dos psicólogos, pero en algunas ocasiones, para trabajar algunos objetivos individuales, será necesario tener alguna sesión individual con ellos.

Suelen mandarse tareas para hacer durante la semana, tareas individuales o conjuntas, cuya realización es fundamental para la rápida evolución de la pareja, ya que en sesión se trabajan y se dan unas pautas a seguir pero es necesario que se practiquen en casa para irlas adquiriendo como hábitos nuevos y saludables dentro de la pareja.

Si ambos miembros de la pareja están dispuestos a luchar y trabajar por la pareja, los cambios suelen verse a partir de la segunda o tercera sesión.

Carolina Deleito

Psicóloga

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Celos en la pareja. Cómo abordarlos

DSC02038“Los celos constituyen un sentimiento de malestar causado por la certeza, la sospecha o el temor de que la persona querida, a quien se desea en exclusiva, prefiera y vuelque su afecto en una tercera persona” (Echeburúa y Fernández, 2001).

Según La Real Academia Española de la Lengua, la palabra “celo” significa, entre otras acepciones: cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo, interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona y recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro”.

El hecho de que la mayoría de las personas en un momento dado de su vida, hayan sentido celos, no implica que sean personas celosas. De hecho, los celos no sólo se dan en las relaciones de pareja, ya que pueden aparecer en otras formas donde se transmite amor; es el caso de los padres hacia los hijos y las hijas, o los abuelos hacia los nietos y nietas; también aparecen en las relaciones de amistad o en las relaciones laborales. En todas estas formas de amor, en un momento determinado de la vida, se ha podido experimentar cierto miedo a perder a una persona a favor de otra. Este tipo de celos, incluso, en cierto grado, puede agradar a la otra persona.

Los celos, como el enfado, la alegría, la sorpresa, el miedo o la tristeza, son emociones de las que no nos podemos desprender, de hecho, hay que mencionar el carácter adaptativo que a todas y cada una de las emociones mencionadas, les caracteriza. Los celos, nos permiten obtener una estabilidad en la relación de pareja. Permiten cuidar a lo que más se quiere para que otras personas no se lo arrebaten. Lo que se ha de valorar entonces, es de qué manera esas emociones se están vivenciando, y de qué manera somos capaces de gestionarlas. La duración, frecuencia e intensidad de cómo se experimenten, van a ser factores muy importantes que nos van a ayudar a determinar hasta qué punto, los celos pueden considerarse dentro de la “normalidad” o adquieren un tamiz menos adaptativo, e interfieren de manera negativa en la pareja o en otras  relaciones de amor, generando malestar y dolor en la persona que los sufre. Esto va a causar una interferencia en el día a día de la persona, en áreas sociales, laborales o en la relación de pareja.

Pero no solo las personas que sufren los celos padecen dolor y malestar, también la pareja los va a sufrir. La inseguridad, la irritabilidad, la ansiedad y otro tipo de sentimientos, emociones y sensaciones, van a afectar la relación. Los rituales de comprobación, son una de las características que aparecen con mayor frecuencia: comprobaciones de llamadas, de mensajes, de WhatsApp, de correos electrónicos o comprobaciones en el GPS del coche, los olores impregnados en la ropa o las preguntas continuas. También los pensamientos son recurrentes: “ha quedado a jugar al pádel”, “por qué no deja el móvil a la vista como en otras ocasiones”, “se va de cena con los compañeros y compañeras del trabajo”, “ha llegado muy tarde a casa”, “algo le pasa”, “seguro que se está viendo con alguien”, “por qué me habrá dicho eso”, “con quién hablará tanto”, “está en línea por el WhatsApp y es muy tarde; me dijo que se iba a dormir hace media hora”, “se está retrasando”,… La frustración o el sentimiento de humillación, también van a aparecer.

Estas conductas de comprobación, de manera puntual, permitirán que ese malestar disminuya, pero solo, de manera transitoria. A continuación, se volverán a recurrir a los mismos rituales para poder nuevamente manejar ese malestar. Y así sucesivamente, se entra en una secuencia repetitiva, que resulta perjudicial para las personas que se encuentran dentro de ese círculo.

Por todo ello, la relación de pareja se va a ir viendo afectada y por ese motivo, el trabajo en sesión, se hará a nivel individual y a nivel de pareja.

Los objetivos de trabajo más importantes a nivel individual serán los siguientes:

  • Disminuir la ansiedad
  • Disminuir los rituales de comprobación
  • Modificar los pensamientos: ser consciente de su irracionalidad
  • Mejorar el estado de ánimo
  • Mejorar la autoestima
  • En caso de conductas agresivas, eliminarlas
  • Aumentar el tiempo de ocio y actividades gratificantes

Las técnicas que se utilizarán para ello son:

  • Exposición en vivo y en imaginación
  • Prevención de respuesta
  • Reestructuración cognitiva
  • Parada de pensamiento

El plan de intervención en terapia de pareja, se centrará en los siguientes componentes:

  • Habilidades de comunicación: escuchar, expresar sentimientos, uso de un lenguaje adecuado, uso de un lenguaje no verbal apropiado,…
  • Intercambios positivos
  • Solución de conflictos y problemas
  • Relación sexual

 

Referencias: 

  • M.A Teresa Cuesta Bayón. Intervención cognitiva en un caso de celotipia. Servicio de Psicología Aplicada (UNED).Acción Psicológica, enero 2006, vol. 4, No 1, 71-82.
  • Aneley M. Carlen, Alexis Kasanzew, Andrés F. Lopez Pell. Tratamiento cognitivo conductual de los celos en la pareja. Revista electrónica de Psicología Iztacala. Vol. 12 No 3. Septiembre de 2009.
  • Salvador Alario Bataller. Tratamiento conductual de un trastorno de celos patológicos. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de enlace nº 62 / 63 – 2002.
  •  Echeburúa y J. Fernández Montalvo. “Celos en la pareja, una emoción destructiva”. 2001.

Miriam Benavides

Psicóloga

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La tendencia a buscar culpables en las discusiones

¿Quién no ha discutido en alguna ocasión con su pareja? Habrá ocasiones que hayas topado con gente que diga que nunca discute con su pareja; es posible que ese comentario llegue a tus oídos pero, ¿se puede considerar esto como algo que puede beneficiar a la relación? Hay muchas personas, que consideran que una discusión no es sana y que de ella, poco beneficio se puede obtener.

Las discusiones que se pueden dar en una pareja, en la familia o entre amigos, nos van a poder permitir expresar nuestros propios criterios, nuestros propios puntos de vista, y, de esta manera, se va a poder buscar una solución a los diferentes asuntos que se hayan podido plantear. Y esto, no tiene por qué implicar una mayor desavenencia. Todo dependerá, de cómo mostremos, nuestra disconformidad.

Hay que tener en cuenta, que no todas las discusiones son de la misma índole. Las hay bastante nocivas y que día a día, van haciendo mella en la relación porque la van debilitando. Son aquellas en las que están presentes las faltas de respeto, donde las reacciones son muy desproporcionadas, donde no se escucha, donde se ataca, donde lo que interesa es buscar un único responsable de lo sucedido. ¿Por qué tenemos la costumbre de buscar un culpable? Hay que tener en cuenta que una discusión es cosa de dos, y que ambos, son parte implicada de la misma.

Pero no todos los desencuentros tienen esa naturaleza tan dañina; las hay de las que se puede sacar beneficio; son las que denominamos discusiones constructivas. Sí, constructivas, porque son éstas las que nos permiten mejorar nuestra relación, las que nos van a permitir crecer y nutrirnos como pareja.

Pero para ello, es importante saber expresar de manera adecuada lo que sentimos, aprender a escuchar, ser respetuosos y tener interés por lo que nuestra pareja quiere decirnos. El hecho de reconocer la parte de responsabilidad que cada uno puede tener en la discusión, va a facilitar las cosas. El culpabilizar al otro de lo sucedido, aunque el grado de responsabilidad en el otro sea mayor, por el contrario, no va a ayudar a debilitar esta agitada situación.

En todas las parejas habrá discusiones, cada miembro de la misma, podrá plantear su propio punto de vista, siendo éste diferente al del cónyuge, y no por esto, se ha de derivar en enfrentamientos. Todo depende de la manera en que manejemos esas situaciones.

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