La pareja ideal, ¿discute?

Es frecuente encontrar en consulta, parejas que deciden acudir a terapia cuando se dan cuenta de que discuten de forma habitual. Del mismo modo, cuando una pareja lleva un periodo de tratamiento y se van consolidando sus mejorías y cambios, en ocasiones aparece un miedo a volver a discutir o tener opiniones diferentes. Sin embargo ¿discutir o debatir es malo?

Para responder esta cuestión es necesario profundizar en el tema y observar que, en la base de la idea de que discutir en pareja es malo se encuentra otra idea igualmente arraigada en la sociedad la cual dicta que, la pareja ideal está de acuerdo en todo ya que son mitades de una misma naranja en la que la realidad es la misma para ambas partes.

No obstante, es necesario aceptar que algo aparentemente tan aceptado y transmitido generacionalmente no es exactamente cierto y conduce frecuentemente a creencias falsas a raíz de las cuales la pareja no se puede construir de forma sana. En este sentido, es igualmente necesario aceptar que los miembros de una pareja son personas independientes, provenientes de realidades, vivencias y experiencias diferentes, los cuales han de co-construir una nueva realidad propia en la que se pueda aunar aquello que porte cada uno de ellos. Se trata por tanto de, a partir de lo traído por uno y por otro, a partir de la realidad de uno y otro, construir otra conjunta y propia que proporcione identidad a esas personas.

Así pues, desmontando esta falsa creencia sí se puede aceptar que los miembros integrantes de una pareja, debido a sus diferentes  realidades, vivencias y experiencias, puedan tener opiniones distintas las cuales conduzcan en ocasiones a una discusión o debate sin ser esto perjudicial.

Sí es de relevancia destacar que, del mismo modo que desde esta perspectiva,  no es desacertado, es necesario tener en cuenta el cómo se hace, aspecto que sí puede resultar dañino, agresivo o invasivo para el otro si no se lleva a cabo de una forma respetuosa, empática y tranquila.

Con esto, algunos recursos útiles para debatir de forma adecuada son los siguientes:

  • Aceptar que la pareja no es uno mismo y no se tienen por qué compartir siempre todas las mismas ideas.
  • No interpretar como signo de deslealtad o traición el pensamiento diferente o contrario al propio.
  • Si uno no se encuentra con el ánimo adecuado para expresar algo de forma respetuosa y tranquila, mejor dejarlo para otro momento.
  • Antes de decir algo, intentar ponerse en el lugar del otro para tener en cuenta cómo puede sentar y cómo se puede recibir lo que se va a decir a la otra persona.
  • Escuchar y no interrumpir.
  • Si no se tiene claro aquello que se quiera comunicar, escribirlo para tener tiempo de organizar ideas.
  • Ante las primeras señales de alteración por alguna de las dos partes, parar la conversación y continuarla en otro momento más apropiado.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga

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