Causas indirectas que pueden dañar la pareja

Existen factores propios de la pareja que pueden ir dañándola  de forma progresiva, haciendo que ésta se deteriore y, conduciendo en algunos casos, si los miembros de la misma no son capaces de solucionarlos, a la necesidad de una intervención profesional que ayude a reconstituir dicha relación.

No obstante, también existen ocasiones en que factores de un carácter más externo a la pareja también inciden en ella como sistema, produciendo una afectación de la relación. En dichas ocasiones, al tratarse de causas que podrían denominarse como indirectas, quizá pueda resultar más complicado detectar dicha afectación por hallarse los miembros centrados y focalizados hacia esa problemática, la cual impide ver lo que está ocurriendo a otros niveles, sin embargo, no es extraño observar en la práctica clínica diaria parejas que acuden a consulta con motivos relacionados con esta índole.

En estos casos, además de tratar la problemática que se podría venir a llamar central, también sería necesario abordar los problemas de pareja derivados, seguramente adoptando un enfoque estructural que permita lograr la reorganización de todos los niveles afectados.

Algunas de esas causas indirectas que pueden conducir a una afectación de la relación de pareja, son entre otras las dos que se citan a continuación:

  • La problemática relacionada con los propios hijos de la pareja. Existen casos en que las desavenencias que puedan tener lugar con los hijos de la pareja pueden llegar a dañar a la misma si ésta no está constituida sobre una base sólida y consistente. Pueden aparecer aquí discrepancias en cuanto al estilo educativo por ejemplo, factores que pueden ir alejando a los miembros de la pareja y haciendo que entre los mismos se cree una distancia o una barrera en ocasiones difícil de deshacer.

  • La problemática relacionada con la familia de origen de uno o de los dos miembros de la pareja. En estos casos, la pareja se ve afectada porque uno o ambos miembros de la pareja tiene problemas (no aceptación, rechazo, conflictividad…) con la familia de origen del otro, hecho por el cual tiene lugar un distanciamiento (y en ocasiones un progresivo acercamiento a la propia familia de origen) el cual dificulta la continuidad de la relación.

 Como se ha comentado más arriba, ante tales circunstancias, si la pareja es consciente de su afectación y malestar, es necesario la petición de ayuda profesional que permita el cambio y desbloquee el tipo de funcionamiento no adaptativo que probablemente esté operando. Igualmente, deberán ser abordados los posibles problemas derivados, llevando a cabo una intervención en diferentes niveles la cual permita volver al funcionamiento sano para ambos miembros, haciendo que éstos se encuentren bien consigo mismos y como pareja.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga

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